WADI MUJIB Y MA’IN SPRINGS: LA SORPRESA DE JORDANIA

Cuando pensamos en Jordania, lo primero que nos viene a la mente es Petra, el desierto, paisajes áridos y ruinas increíbles. ¿Y si os dijéramos que en medio de la parte más árida e inhóspita, muy cerca del mar Muerto, se encuentra un oasis de cascadas, piscinas naturales y cañones llenos de agua?

En este post os hablamos de una de las zonas que más nos sorprendió de nuestro viaje por libre a Jordania. Pronto por la mañana, dejamos nuestro alojamiento el Dead Sea Spa Hotel tras un delicioso desayuno y visitamos la reserva natural de Wadi Mujib, hicimos un trail acuático muy divertido y refrescante y dedicamos toda la tarde a relajarnos en las cascadas naturales del Ma’In Springs Hotel. Un día redondo ya que combinamos deporte y adrenalina con el más puro relax.

INFORMACIÓN IMPRESCINDIBLE SOBRE WADI MUJIB

Cómo llegar: si vais en vuestro propio coche, no tiene pérdida, la salida está perfectamente indicada y siguiendo las instrucciones de Google Maps se llega a un gran aparcamiento gratuito donde dejar el coche.

Cuáles son las opciones de recorrido: hay tres trails de agua (abiertos solo del 1 de abril al 31 de octubre) y una ruta por la parte superior del cañón disponible todo el año. Tenéis toda la información en su web oficial.

  • Siq Trail, el que hicimos nosotros, que es el más básico y dura aproximadamente dos horas. El precio es de 21 JOD por persona sin guía y de 35 JOD por persona con guía. Nosotros lo hicimos sin guía y, si tenéis buena condición física, no tendréis problema. Se puede hacer desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Os aconsejamos hacerlo pronto por la mañana ya que a mediodía se acumula bastante gente e incluso grupos grandes en los saltos de agua. Nosotros hicimos la ida prácticamente solos, a eso de las 10 de la mañana, mientras que a la vuelta ya empezábamos a encontrar más gente.
  • Canyon Trail, dura cuatro horas y tiene un nivel moderado-difícil. Comienza a las 8 de la mañana y es obligatorio ir con guía.
  • Malaqui Trail,dura siete horas y tiene un nivel moderado-difícil. Comienza a las 8 de la mañana y también es obligatorio realizarlo con guía.
  • Ibex Trail, esta es la única ruta que se puede realizar durante todo el año ya que no implica agua. Es de dificultad moderada, dura unas cuatro horas y es obligatorio realizarla con guía. Comienza entre las 8 y las 10 de la mañana y durante todo el camino se disfruta de un paisaje impresionante.

Cómo reservar: no hace falta reservar con antelación, al menos para hacer el trail básico o Siq Trail. Para el resto de trails, es mejor escribir por correo para confirmar vuestra presencia. Suelen contestar muy rápido. La disponibilidad de los trails está sujeta a las condiciones climáticas y a la cantidad de agua que corre por el cañón. Si el nivel de agua es muy alto, puede que cierren. Por eso es mejor esperar al mismo día para reservar e ir controlando su página web.

Qué llevar: imprescindible llevar escarpines (con unos normalitos de Decathlon vale), bañador y, para las chicas, unas mallas o pantalones para evitar roces con las piedras. Tened en cuenta que todo lo que llevéis quedará empapado. En la reserva proporcionan un chaleco salvavidas y se pueden alquilar escarpines. También recomendamos llevar una cámara de acción tipo GoPro y/o una funda estanca para guardar el móvil. Todo lo demás se puede dejar en el coche o en unas taquillas que hay a la entrada.

Consejos imprescindibles: hay que seguir siempre los caminos indicados por las cuerdas y por los carteles. Ante la duda es mejor esperar a que llegue alguien de la organización u otros visitantes para dar el siguiente paso. Si hay cuerdas para agarrarse, hay que usarlas, no lo parece pero hay zona de corrientes fuertes. Y lo más importante, relajarse y disfrutar. Es una experiencia especial, llena de emoción y diversión que recordaréis siempre.

EXPERIENCIA EN EL SIQ TRAIL DE WADI MUJIB

Cuando decidimos visitar Wadi Mujib, en nuestro viaje a Jordania por libre, no sabíamos muy bien qué esperar. Veníamos de hacer barranquismo unos meses atrás en República Dominicana pero esto tenía aún mejor pinta. Un río de agua templadita, súper agradable, que forma a su paso un cañón precioso con saltos de agua, piscinas naturales y cascadas, que además puedes recorrer tú solo en total libertad y disfrutar a tu aire. Pues bien, la experiencia superó con creces nuestras expectativas. Tiene la dosis justa de adrenalina, aventura y diversión todo ello en un paraje de ensueño. Con deciros que nos planteamos hacerlo dos veces…

A 412 metros bajo el nivel del mar, Wadi Mujib es la reserva natural más baja del mundo, ahí es nada. El trayecto consiste en remontar el río durante aproximadamente una hora hasta llegar a una impresionante cascada. Se regresa por el mismo camino. El paseo comienza atravesando un puente y descendiendo una escalera metálica hasta el río, que tan cerca de su desembocadura en el mar Muerto, discurre tranquilo y a baja altura. Empezamos a caminar por el agua al ritmo que las paredes se van estrechando y nos rodean casi por completo. El sonido del agua se va haciendo cada vez más intenso, anunciándonos que el paseo pronto se pondrá más interesante. Vemos las primeras cuerdas a las que agarrarnos para remontar unos rápidos, comprobamos que nuestros escarpines se agarran bien a la roca húmeda y nos lanzamos a la aventura. Después vendrán tramos de aguas profundas con corrientes fuertes que superaremos agarrándonos a las cuerdas de la pared, escaleras incrustadas en la roca que habrá que subir con la ayuda de más cuerdas mientras el agua cae incansable sobre nosotros y mucho más.

La sensación al llegar a la cascada final es agridulce, por un lado es una auténtica pasada y, por otro, nos da mucha pena que se haya terminado ya la subida. Nos relajamos un rato en la piscina que forma la cascada, hacemos mil fotos y emprendemos la vuelta. La bajada supone saltos, deslizamientos por toboganes naturales y dejarse flotar corriente abajo sin ningún esfuerzo gracias al chaleco salvavidas. Vamos, una delicia.

En general la experiencia ha sido insuperable. Tanto que consideramos casi obligatorio organizar vuestro viaje por libre a Jordania en el periodo en que el Siq Trail de Wadi Mujib está abierto, desde abril hasta octubre.

VISITA A MA’IN HOT SPRINGS

Exhaustos pero felices, dejamos la reserva de Wadi Mujib y tomamos una carretera de montaña hasta nuestro próximo destino. Hemos reservado una noche en un precioso hotel de la zona, el Ma’In Springs Hotel, que se encuentra a una media hora de camino, en un pequeño valle situado a 264 metros bajo el nivel del mar. Según nos vamos acercando, empezamos a ver cada vez más vegetación.

Pero, ¿qué es Ma’In Hot Springs? Resulta que el agua subterránea que se acumula en épocas de lluvia, alcanza temperaturas elevadísimas debido a la actividad geológica de la zona. El agua se abre paso mediante varias cascadas que emergen directamente de la roca a temperaturas de más de 60º. Estamos ante un oasis en medio del desierto montañoso y tenemos la suerte de alojarnos aquí.

Las cascadas de aguas termales de Ma’In se pueden visitar sin necesidad de alojarse en el hotel. Sin embargo, la visita está restringida a un par de cascadas públicas y el precio a pagar es un poco elevado (15 JOD). En las épocas calurosas, la temperatura del agua es tan elevada que bañarse supone un auténtico reto. Al alojarse en el hotel, se tiene acceso a sus piscinas y cascadas naturales exclusivas, así como al spa. Además, se puede entrar a las cascadas públicas gratis y antes del horario oficial de apertura, pudiéndolas disfrutar prácticamente solo. Además, el Ma’In Hot Springs Hotel es un hotelazo, con un diseño cuidadísimo y una comida deliciosa.

EXPERIENCIA EN MA’IN

Nada más hacer el check-in en Ma’In Hot Springs Hotel nos informan de que nos han hecho un upgrade y, en vez de una habitación estándar, tenemos una suite con unas vistas increíbles a las cascadas. Nuestra suite tenía un salón precioso, una habitación comodísima y un baño es gigantesco. Mención de honor para las dos terrazas con vistas. Increíble. Estuvimos un buen rato curioseando y explorando el hotel, desde la sala de lectura y ajedrez, hasta la cava de vinos e incluso el gimnasio, que tienen una decoración cuidadísima, en madera oscura y tejidos naturales. El hotel dispone de dos piscinas, una de agua muy caliente y otra con agua más templada.

La primera piscina recibe el agua directamente desde la cascada más bonita e impresionante de la zona, que cae majestuosa a 70º de temperatura. El agua se enfría un poco, antes de llegar a la piscina, pero la verdad es que está súper caliente, de esto que cuesta meterse. Durante nuestra visita, el acceso a la base de esta cascada estaba cerrado por obras, pero en otras circunstancias hay un caminito que sale desde el hotel y que llega hasta allí. Aun así, desde la piscina del hotel se obtienen la mejor perspectiva de la cascada. La segunda piscina está fuera del hotel, su agua está más fresca y se puede acceder a ella también sin estar alojado. Esta piscina nos gustó bastante menos.

Después de comer en el restaurante del hotel (riquísimo), pusimos rumbo al spa. Está bastante retirado del recinto del hotel, pero podéis pedir en recepción que os acerquen en coche sin problema. Dentro del recinto del spa, hay otra cascada natural preciosa que desemboca en una piscina. Desafortunadamente el precio de la entrada nos pareció muy muy elevado: 38 JOD por persona. Incluye el acceso a la cascada, el hammán y la sauna. Aún así decidimos darle una oportunidad y la verdad es que lo disfrutamos muchísimo. Estuvimos allí toda la tarde y parte de la noche. La sensación de bañarte bajo una cascada natural calentita, esta vez a “solo” 38º y luego nadar en la piscina durante horas, bien merecen el capricho. Además nada más llegar nos trajeron unos zumos y una bandeja de frutos secos y dátiles que disfrutamos relajándonos en las tumbonas.

A la mañana siguiente aprovechamos las horas exclusivas del hotel y fuimos a visitar las cascadas públicas antes del desayuno. Hay que andar unos 200 metros desde la entrada del hotel hasta la entrada de las cascadas. Hay varios puestos de comida y bebida muy cerca que, imaginamos, abrirán más tarde, cuando llega el público. La primera cascada que encontramos nada más entrar es muy pequeñita y el agua fluye tan caliente que tan solo es posible bañarse en los meses de enero y febrero. La segunda es la más espectacular. El agua cae a unos 50º por lo que, en intervalos cortos de tiempo, llega a ser soportable. Además, el masajito que te hace el agua en la espalda es fantástico. Tras la cascada hay una sala de vapor caliente donde relajarse. Una experiencia muy chula. El resto de la mañana lo pasamos disfrutando de uno de los mejores buffets de desayuno que hayamos probado nunca y descansando en la piscina principal del hotel.

Qué bien nos sentó este día de relax en Ma’In. La verdad es que el hotel merece mucho la pena, pese a sus elevados precios. La clave es disfrutarlo al 100%, relajarse y no planear nada más durante el tiempo que dure vuestra estancia.

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