QUÉ VER Y HACER EN WADI RUM

Valle de la Luna. Wadi Rum. El desierto rojo. Un paisaje inalterado por el hombre en el que el tiempo parece haberse detenido. El viento y el agua han ido cincelando el desierto a través de los milenios, haciendo emerger rocas del tamaño de rascacielos en medio de la arena roja. Su aspecto desolado, como de otro mundo, ha sido escenario de inolvidables películas como Lawrence de Arabia (1962), Transformers: la venganza de los caídos (2009), The Martian (2015), Star Wars Episodio IX – El ascenso de Skywalker (2019) y muchas más.

¿Pero qué ofrece Wadi Rum los viajeros? Unos paisajes de infarto, dunas de arena roja, recorridos apasionantes en jeep, atardeceres inolvidables y el cielo más estrellado que hemos visto nunca. Alojarnos un uno de los campamentos más bonitos de todo el desierto, fue definitivamente la guinda del pastel. Y si Petra por sí sola justifica un viaje por libre a Jordania, Wadi Rum hará que éste sea inolvidable. Si queréis saber más sobre nuestra experiencia, nuestro alojamiento y más recomendaciones, seguid leyendo 🙂

¿Qué saber antes de ir?

En nuestro viaje a Jordania por libre, visitamos Wadi Rum desde Petra con nuestro propio coche de alquiler. Se trata de una zona muy tranquila de Jordania, con carreteras en buen estado y grandes paisajes.

Wadi Rum es extensísimo, así que la mejor manera de recorrerlo es con una excursión en jeep privado. Si vais a pasar la noche en uno de los campamentos beduinos del desierto, lo mejor es contratarlo directamente con ellos. Os aconsejamos encarecidamente mirar las opiniones de otros viajeros de los diferentes campamentos, también con respecto a los tours, antes de elegir el definitivo. Tener una buena experiencia en Wadi Rum depende enormemente de esto. Si preferís visitar Wadi Rum con una excursión organizada sin hacer noche, aquí os dejamos nuestra selección:

Excursiones a Wadi Rum
Excursión a Wadi Rum en 4×4 con té en una tienda beduina
Tour por Petra + Jeep en Wadi Rum
Tour por Aqaba + Jeep en Wadi Rum

Para ver los puntos más característicos es suficiente con pasar una sola noche en el desierto. Nosotros hicimos un tour de 5 horas desde la 1 de la tarde hasta el atardecer. Si llegáis más tarde que nosotros podéis hacer dos tours, uno por la tarde y otro a la mañana siguiente. Nosotros preferimos hacer uno solo para disfrutar tranquilamente de la mañana en nuestro súper alojamiento.

Antes de llegar a Wadi Rum hay que hacer una parada obligatoria en el Visitor Center para informar del campamento en el que os alojáis y mostrar el Jordan Pass para no pagar el acceso al desierto (que de otro modo costaría 5 JOD por persona). En el Visitor Center se encargan de contactar con el campamento para que os estén esperando al llegar a Wadi Rum Village. Si habéis llegado hasta Wadi Rum en coche, en Wadi Rum Village lo podréis dejar aparcado para emprender la ruta en jeep.

Como buen desierto que se precie, en Wadi Rum durante el día hace mucho calor. El sol es intenso y no hay prácticamente sombras en las que refugiarse. Así que os aconsejamos llevar gorra o sombrero, gafas de sol y bien de protector solar. Por las noches, sobre todo en los meses de octubre a abril, suele refrescar bastante, así que llevad un chaqueta o incluso ropa de abrigo si vais a salir a ver las estrellas 🙂

Nuestro alojamiento

Mención de honor para uno de los sitios más espectaculares en los que nos hemos alojado nunca: Aicha Memories Luxury Camp. Fue nuestro capricho del viaje y no podemos estar más contentos de que así fuera. Una serie de cúpulas marcianas y jaimas beduinas, decoradas con un gusto maravilloso, conforman este campamento. Un domo gigante central hace las veces de restaurante y uno más pequeño e incrustado en la montaña hace de lounge bar. Un trail cortito, de unos 5 minutos, asciende por la montaña más cercana y permite apreciar el campamento desde lo alto. A primera hora de la mañana y a última de la tarde es simplemente mágico.

Además, todas las opciones de alojamiento ofrecen la cena y el desayuno. Y no exageramos si os decimos que fue la mejor comida de todo el viaje. El bufet de la cena es delicioso, con miles de platos jordanos a cada cual más bueno, cocinados in situ. El broche de oro lo puso el manager del campamento, un apasionado de las estrellas y de la fotografía nocturna, que nos llevó a todos de paseo después de la cena a uno de los sitios menos iluminados del desierto. Allí nos dio una lección magistral de astronomía y nos hizo una sesión de fotos nocturnas increíbles.

¿Qué ver en Wadi Rum durante un tour en jeep?

Tras dejar el Centro de Visitantes, seguimos un par de kilómetros hasta llegar a Wadi Rum village. Dejamos nuestro coche de alquiler en un parking gratuito que hay en la carretera principal (no tiene pérdida) y enseguida nos recibió uno de los responsables del Aicha Memories Luxury Camp. Acordamos el importe y la duración de nuestro tour en jeep privado (80 JOD los dos solos por 5 horas), subimos nuestras maletas al 4×4 descapotable y nos dirigimos a comprar algunos snacks ya que aún no habíamos comido. Aquí fue donde de verdad pudimos comprobar lo barato que es Jordania fuera del turismo. Nuestro conductor nos llevó a una tienda de ultramarinos donde compramos pan árabe, hummus, atún, queso, agua, patatas y galletas por 2 JOD. Ahora sí, ya estábamos listos para comenzar la aventura.

Sentados en unos bancos habilitados en la parte trasera del jeep y sin más agarre que el del mismo vehículo, nos adentramos en las inmensidades del desierto de Wadi Rum. El camino se torna arenoso y empiezan los primeros baches. El viento cálido nos revuelve el pelo. La sensación de libertad al sentirnos solos en un paraje tan extenso es indescriptible. No sabemos a dónde mirar. A nuestro alrededor una llanura roja infinita salpicada aquí y allá con gigantescas montañas de arenisca que nos dan la bienvenida. Qué sitio tan mágico.

Lawrence Spring

Nuestra primera parada es lo que se conoce como Lawrence Spring. Y es que este desierto es famoso en Occidente por el oficial del ejército británico T.E. Lawrence, también conocido como Lawrence de Arabia, que lo usó como base de operaciones durante la Rebelión Árabe de 1917. Esta fuente natural de agua fue una parada estratégica para las caravanas que viajaban entre Siria y Arabia. Entre las rocas, crecen pequeños arbustos y plantas de menta gracias al agua que emerge a la superficie. Si escalamos a través las rocas, tan solo unos pocos metros, obtendremos una panorámica maravillosa de esta zona de Wadi Rum.

Duna de arena roja

Subimos de nuevo a nuestro jeep y nos lanzamos a atravesar el desierto hasta la la gran duna de arena roja. Y es que Wadi Rum no es un desierto famoso por sus dunas pero la erosión y el viento han hecho que una gran cantidad de arena roja se haya acumulado tras una de las montañas formando una duna gigante súper fotogénica. Subir a la duna es toda una aventura, los pies se hunden inevitablemente en la arena y cada paso es más difícil que el anterior. Bajar es mucho más sencillo, como también lo es acabar de arena roja hasta las cejas 🙂

En la base de la duna, en un puesto beduino, es momento de disfrutar de nuestro picnic que acompañamos con un té caliente cortesía de nuestros anfitriones y las mejores vistas que se puedan imaginar.

Little Bridge

Con la barriga llena, volvemos a subir al jeep para ir a uno de los enclaves más chulos de Wadi Rum, el Pequeño Puente o Little Bridge. Subir a él es muy fácil y las vistas desde lo alto son increíbles. Si os toca un guía majo, como el nuestro, os llevaréis unas fotos increíbles para el recuerdo 🙂

Cañón Khazali

Cuando nuestro guía nos paró aquí, no teníamos muy claro qué era lo que había que visitar exactamente y digamos que la barrera linguística no ayudaba mucho… Así que muy obedientes, seguimos hacia donde nos señalaba, una pared de roca como muchas otras en Wadi Rum. Cuál fue nuestra sorpresa al observar que un estrecho cañón se abría en la roca separándola en dos y permitiendo nuestro paso. En las paredes se pueden apreciar inscripciones antiguas iluminadas por los rayos que se cuelan por la parte superior del cañón.

Umm Fruth Rock Bridge

El Umm Fruth Rock Bridge es el puente natural más famoso de Wadi Rum. Si bien hasta ahora nos habíamos sentido bastante solos, la popularidad de este punto hace que la concentración de visitantes sea mucho mayor. Aún así, lo disfrutamos enormemente. Una breve subida nos permite llegar a la zona más alta, con un estrecho camino de piedra suspendido en el vacío. No apto para personas con vértigo, eso seguro.

Siq Trail Abu Kashaba

Cuando llegamos a este punto, el sol ya comenzaba a caer y la arena cada vez se tornaba más rojiza. Este es un cañón mucho más ancho que el Khazali y se puede cruzar entero de lado a lado. Nuestro conductor nos dejó en un extremo y nos recogió en el otro. El cañón se recorre en unos 10 o 15 minutos y tiene algunas subidas arenosas súper fotogénicas. A la llegada, nos encontramos con otra duna de arena gigante donde se puede probar el sandboarding. Una experiencia fantástica para cerrar la excursión.

Atardecer

Cuando contratamos el tour teníamos muy claro que queríamos ver el atardecer en el desierto de Wadi Rum desde un enclave especial. Nuestro guía nos dijo que no nos preocupáramos, que el campamento tenía un lugar “secreto”, alejado de las masas donde obtener la mejor perspectiva de la caída del sol. Llegamos a la base de una montaña y nuestro conductor nos animó a subir. Así lo hicimos y según fuimos ganando altura, un panorama extensísimo de Wadi Rum con el sol cayendo de fondo se abrió ante nuestros ojos. Nos acomodamos en una de las rocas más elevadas y nos dedicamos a contemplar el paisaje y a relajarnos durante los minutos previos a la puesta de sol. En un momento dado, un beduino nos trajo un té de menta para amenizar la espera. Fue el broche de oro perfecto para cerrar un día cargado de emociones.

Las estrellas

La temperatura cambia drásticamente cuando el sol se esconde, así que nos pusimos nuestras chaquetas y emprendimos el camino en jeep hasta nuestro campamento, Aicha Memories Luxury Camp. Cuando entramos a nuestra habitación, no nos lo podíamos creer. Una jaima calentita y preciosa, decorada con multitud de piezas únicas beduinas y un baño 100% equipado. Nos daba pena hasta abrir las maletas y desordenar todo. Si no nos créeis, podéis echarle un ojo a sus fotos en booking. Una vez alojados, nos propusimos disfrutar de una excelente cena buffet antes de emprender la última aventura del día.

A las 9, con la noche y las estrellas sobre nosotros, nos reunimos con el resto de los huéspedes y con el manager para emprender un breve paseo y así alejarnos de las luces del campamento. En total oscuridad y sentados sobre la arena fresquita, nos dispusimos a escuchar historias sobre las estrellas y su ayuda en las labores de orientación en otros tiempos. Divisamos perfectamente todas las constelaciones visibles en esta época del año, identificando sus estrellas más importantes. Al acabar, el manager del campamento nos hizo una sesión de fotos nocturnas preciosas que se quedarán con nosotros como un recuerdo inolvidable de un día mágico.

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