Excursión a Suzdal desde Moscú

En los alrededores de Moscú se encuentra una de las zonas más importantes para la religión ortodoxa en Rusia, el famoso Anillo de Oro. Se trata de un conjunto de pueblos y ciudades cuyo legado histórico, arquitectónico y cultural las convierte en centro de peregrinaje y en una de las visitas turísticas más interesantes que llevar a cabo en Rusia.

De entre todas las ciudades que conforman el Anillo de Oro, las más populares para realizar una excursión de un día desde Moscú son Sergiev Posad y Suzdal. Tras leer varias opiniones de otros viajeros, nos decantamos por visitar Suzdal por libre.

Imaginad un paisaje campestre, unas cuantas casitas diseminadas y un montón de iglesias de todos los tamaños, colores y materiales sobresaliendo en el horizonte. Todo esto es Suzdal. Además, cuenta con un ambiente tranquilo, reposado, como “de cuento”. Un río rodeado de juncos atraviesa la población y pasear por su orilla es una maravilla para los sentidos. Si como a nosotros, os ha picado el gusanillo de conocer un poco más de esta bonita ciudad, seguid leyendo 🙂

Cómo llegar a Suzdal

La pregunta del millón. Para la que hay dos respuestas. Evidentemente lo más fácil es realizar una excursión organizada. La mayoría de tours os permitirán visitar Suzdal y Vladimir. O incluso hay opción de hacer noche y dedicarle unos días a visitar también otros pueblos del Anillo de Oro.

Si como nosotros disponéis de poco tiempo y muchas ganas de lanzaros a la aventura y adentraros en la “Rusia profunda”, aquí tenéis las instrucciones para llegar con éxito a Suzdal.

  1. Tren Moscú-Vladimir. Sale de la estación de tren Kursky Vokzal, la parada de metro para llegar hasta aquí es Kurskaya (línea 3) que tiene acceso directo a la estación. Se compran los billetes en las máquinas automáticas (billetes tipo C). Atención porque hay trenes rápidos que hacen el trayecto en 1 hora y media y otros que tardan hasta 3 horas. Si tenéis alguna duda, lo mejor es que preguntéis en la estación. Es importante llevar el nombre de Vladimir y Suzdal escrito en cirílico, así como el día y la hora a la que queréis salir. Una vez tengáis los billetes, los primeros números que aparecen, antes de la fecha, indican el número de tren, y esto será lo que tengáis que buscar en la pantalla para ir al andén correspondiente.
  2. Autobús Vladimir-Súzdal: una vez en Vladímir, hay que salir de la estación de tren y dirigirse a la estación de autobuses que está enfrente (Автовокзал). Subiendo las escaleras se llega a las taquillas donde comprar los billetes. Los horarios de los buses suelen estar reflejados en un cartel al lado de las taquillas. A la hora de comprar el billete, hay que enseñar el nombre de Suzdal en cirílico e indicar (con gestos) que queremos ida y vuelta. Los andenes están en la misma planta e indicados por el nombre de la ciudad a la que se dirigen (de nuevo en cirílico). Ahora viene lo mejor, unos 40 minutos de trayecto en un mini-bus destartalado de la época soviética, por lo menos. Una vez en Suzdal, la primera parada es la estación de autobuses. Por unos rublos más (en su momento eran 13 por persona), que se van pasando de mano en mano hasta llegar al conductor, el autobús continúa hasta el pueblo, con lo que os ahorraréis una caminata de unos 20 minutos 🙂

La verdad es que puede parecer intimidante, sobre todo por la limitación del idioma, pero nada más lejos de la realidad. Los rusos son muy amables y siempre estarán dispuestos a echar una mano, aunque no os entiendan. Y con gestos y buena voluntad, se llega a todas partes. Estad muy atentos a los horarios de la vuelta, tanto de tren como de bus para ir tranquilos y con tiempo. Y voilà, lo tenéis hecho.

Qué ver y hacer en Suzdal

En nuestro post de Moscú, tenéis también el mapa completo de Suzdal, con todas sus atracciones turísticas. Si nos dejáis un comentario, os lo podemos pasar por email.

Una vez en la ciudad, nos dirigimos al Kremlin de Súzdal. En el camino pasaremos por algunos mercados y tiendas de artesanía alojadas en viviendas completamente hechas de madera. No sabemos cómo será en verano, pero en primavera se respira un ambiente muy tranquilo, sin apenas turistas.

El recito amurallado del Kremlin alberga uno de los edificios más bonitos de Suzdal, la Catedral de la Natividad de la Virgen, con sus cúpulas azules salpicadas de estrellas. Dentro del Kremlin hay varias iglesias de piedra blanca con increíbles pórticos así como una bonita iglesia de madera. 

Dejando atrás el Kremlin y atravesando el río Kamenka, se encuentra la Iglesia de la Transfiguración. Un bonito edificio que forma parte del Museo de la Arquitectura de Madera y la vida campesina, donde se pueden ver multitud de construcciones hechas de este material. 

Caminando hacia el norte de la ciudad, siguiendo el curso del río rodeado de juncos, se obtiene una vista estupenda de 360 grados de todo Suzdal. Incluida una coqueta iglesia rosa y verde con un precioso reflejo sobre el agua.

Atravesando el río de nuevo se llega al Convento de la Intercesión, una de nuestras visitas favoritas en Suzdal. En su origen, pretendía albergar a mujeres repudiadas por los zares. Ahora, sin embargo, es un apacible conjunto de iglesias y viviendas blancas ajardinadas donde los monjes pasean tranquilos.

Ascendiendo hacia una colina cercana, donde se encuentra el precioso Monasterio de San Eutimio, también amurallado, se obtienen unas bonitas vistas panorámicas del convento y de todo Suzdal. 

Una vez dentro del monasterio, encontramos un diminuto restaurante que sirve comida casera y cafés calentitos. Merece mucho la pena acercarse la Catedral de la Transfiguración del Salvador, cuyos colores tanto en sus cúpulas acebolladas exteriores como en sus frescos interiores, harán las delicias de los fotógrafos. 

Es hora de retroceder de nuevo hacia el centro la ciudad. Lo haremos por la calle principal de Suzdal, Lenina Ul. El camino no está exento de maravillas arquitectónicas que nos amenicen la vuelta. Entre ellas el Convento Alexandrovsky, que parece abandonado, pero aún así ofrece una postal única. Un último monasterio, de nombre impronunciable, nos despidirá de Suzdal, Rizopolozhenskiy Zhenskiy (ahí es nada). 

Es el momento de tomar el bus de vuelta a Vladimir y despedirnos de esta maravillosa ciudad de cuento.


Nos ha encantado esta visita y creemos que merece muchísimo la pena, tanto por lo que supone conocer una parte de Rusia menos concurrida y alejada de las ciudades principales, como por todos los sitios increíbles y súper fotogénicos que tiene que ofrecer. No dejéis de dedicarle un día extra (o más) a Moscú para conocer alguno de los pueblos del Anillo de Oro.

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