PIRÁN: LA BONITA COSTA DE ESLOVENIA

Tan solo 47 kilómetros de la costa adriática pertenecen a Eslovenia. No es mucho en comparación con sus vecinas Italia y Croacia. Sin embargo, aquí encontramos joyas desconocidas como la preciosa Pirán. Se trata de un pueblecito de estilo veneciano construido sobre una pequeña península. Es el destino preferido de los eslovenos para pasar unos días de vacaciones, así que en los meses más cálidos bulle de actividad.

Pirán se visita en unas horas, pero ofrece varias playitas y multitud de bares y restaurantes donde alargar la visita frente al mar. Pirán fue nuestro primer destino en el viaje por libre a Eslovenia y nos encantó.

Cómo llegar y moverse en Pirán

Pirán está restringida al tráfico de vehículos privados, por lo que si llegáis en coche, lo mejor es aparcar en uno de los grandes parkings públicos situados a las afueras. Desde el parking Fornace se puede ir al centro dando un agradable paseo al borde del mar o en uno de los autobuses públicos y gratuitos que circulan cada 15 minutos. Una vez en el centro histórico, estamos listos para patear la ciudad.

¿Sin vehículo propio? Estas son algunas de las mejores excursiones organizadas a Pirán desde Liubliana:
Excursión a Pirán y a las cuevas de Sckojan
Tour por Pirán, Portoroz e Izola

Qué ver en Pirán

Comenzamos el recorrido en la famosa plaza Tartinijev que con sus características casas de color pastel y su suelo de mármol es la imagen más típica de Piran. Es el sitio perfecto para tomar un café o un helado en alguna de sus múltiples terrazas. En el centro de la plaza encontramos la estatua del compositor y violinista Giuseppe Tartini, hijo predilecto de la ciudad. Además destacan la Iglesia de San Pedro, de 1818 y la Casa Tartini, donde nació el compositor y en cuya primera planta se exponen sus violines y anotaciones musicales. También podemos hacer una parada en la oficina de turismo.

Continuamos callejeando por las estrechas calles de Pirán que parten de la plaza principal. Las fachadas de colores, la ropa tendida y el olor a comida recién hecha nos acompañarán en el recorrido. Llegamos a una de nuestras plazas favoritas, Maja, rodeada de edificios barrocos, como la antigua farmacia de la ciudad y una enorme cisterna donde se almacenaba el agua de la lluvia que caía de los tejados circundantes. Aquí encontramos uno de los restaurantes mejor valorados de la ciudad, Fritolin Pri Cantini, una especie de self-service de pescado frito espectacular y genial de precio.

Nos dirigimos ahora hasta la Catedral de San Jorge, que desde lo alto de una colina vigila todo Pirán. Fue construida en estilo barroco a principios del siglo XVII, se puede su interior así como las catacumbas a través del Museo de la Parroquia. Aunque sin duda el lugar más espectacular es el campanario, separado de la catedral y que fue construido en 1609 imitando al campanile de San Marcos de Venecia. Se puede subir hasta arriba para obtener unas vistas privilegiadas de la ciudad de Pirán.

Por último, llegamos hasta la punta del pueblo, donde se encuentra el faro y la Iglesia de San Vicente. Si nos vemos con fuerzas podemos subir a las murallas de la ciudad, desde donde se obtienen también unas vistas maravillosas. Además, al atardecer, el lugar ofrece una puesta de sol de escándalo. Para hacer fotos sin contraluz desde las murallas, lo ideal es subir por la mañana.

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